Robe era un poeta y junto con Iñaki Antón, cagaron auténticas obras de arte y gracias a ello se encumbraron, a pesar de estar prácticamente invisibilizados en los medios no especializados.
Rosalía es un producto de márketing, que está hasta en la sopa, canta regulinchi y vocaliza peor que Robe aún siendo extremeño y vive de fusionar estilos, como la cocina moderna y sus platos de diseño que nadie recordará en treinta años..
El tiempo dirá quién aguanta mejor el paso de los años, pero de momento, las repros en Spoti (y Tidal) están ahí.
BTW: Tus repros de Spotify las oyes tú (salvo cuatro frikis que tienen compartido el estado). Es algo personal y lo haces en intimidad y porque te gusta, no es como un estado de Instagram exclusivo para posturear, así que, cuñaos de los cojones, no sé si «ahora todo el mundo es fan de Extremoduro», pero que son un grupo querido, reconocido y escuchado ampliamente, sí.
A ver si os pensáis que sólo lo escuchabais vosotros.
#67 Soy antisocial. No por ello dejo de afirmar hechos verídicos.
Mil millones de envoltorios de plástico ... (sin exagerar) ==> Me he pasado. «Sólo» es la primera mitad de la película.
Cuarenta minutos de anuncios ... (sin exagerar) ==> A bote pronto te digo las que recuerdo: 1917 en el Splau de Cornellà. Uncharted en los Icaria de BCN, Harry Potter la última en Ourense y las que me dejo. No hago corto ni me paso. 40 de reloj desde la hora fijada de inicio. Medido.
Cagadas del proyeccionista de sustitución ... (sin exagerar ... ) ==> Harry Potter, la sexta, en un multi de Cornellà o Gavà, no recuerdo: sin enfocar. Old Boy en una reposición reciente en el supuesto templo del cine de BCN, el Phenomena. El rata del propietario, por no calificarlo indebidamente donde no se puede defender, dijo que fue un fallo y ni se disculpó porque eran «sólo dos minutos de metraje» que se había saltado (justo en una parte clave). En un cine de BCN (no recuerdo si Balmes o Verdi), desajuste de audio de media película (suerte que era un tostón de cine de autor que no recuerdo ni el nombre)
Palomitas mohinas (¿ pero usted va a ver películas a Auschwitz ?)==> Tienes para elegir entre los Yelmo de Gavà, el antiguo Icaria, el Splau de Cornellà depende de la sesión, los Yelmo de Diagonal,... Seguro que me dejo alguno.
De lo de los teléfonos, porros, gente hablando, etc. Ni te cuento lo de menos que echo al acomodador con su linterna y gorrita. En Babel me tuve que levantar y girar para cagarme en la puta madre del viejo que no se callaba en toda la puta peli y resulta que era mi antiguo profesor de autoescuela... Otra vez, en una reposición a las 16h de un sábado de «Viaje al centro de la tierra» del Manson, en una proyección de 6 personas en total, me tuve que putear con una pareja de sexagenarios que no se callaron en toda la puta película. En una repo de Alien, peli oscura donde las haya, un señor con dos adolescentes y le tuve que llamar la atención al señor porque me estaba cegando con su put... móvil. Experiencias de estas, mil. Sin contar a chonis o canis que saltan del parque con los porros al multisalas con su Izan, Kevin, Jona o Jeni.
Sí. Soy antisocial. Porque la mayoría social es una mierda y cada día más, pero sobre todo me jode que me tomen el puto pelo de esa manera con anuncios y falta de servicio.
No sé de qué zona serás, pero aquí la experiencia fuera de casa es una puta mierda y cara de cojones. Ni te cuento si has de aparcar en centro.
Así que, me quedo con mi propia sala de cine. Con mi tele gigante, mi sofá de terciopelo rojo, mi Coca-Cola de cristal y mis palomitas de olla con mantequilla de Soria. Me aseguro paz, silencio, versión VOSE sin estar sujeto a horarios imposibles y un lavabo cercano que no parezca una letrina de campamento o por el que tenga que pagar a parte.
Es triste, porque la experiencia del cine era lo puto mejor que recuerdo de mi infancia, pero ese barco ya pasó y para un día bueno, me encabrono cinco.
#2 Volverla a ver en casa, Solo, como la primera vez.
Sin idiotas con el móvil. Sin cretinos que pateen tu asiento. Sin gente con una gripe y una tos incompatible con estar en sociedad. Sin el ruido de mil millones de putos envoltorios de plástico durante la proyección. Sin cuarenta minutos de anuncios pagados de mi bolsillo. Sin cagadas de proyeccionistas de sustitución. Sin palomitas mohínas y Coca-Cola de bag in box aguada a precio de caviar iraní en cuchara de nácar. Etc.
Solo. Con mis auriculares Hi-Fi, mi tele gigante, mi edición coleccionista y mi sofá; aprovechando el conticinio para que nada ni nadie me moleste, mientras me zampo una buena pizza calentita y una Coca-Cola de cristal.
Como la primera vez. Casi...
Los auriculares no tendrán cable, la tele será más grande, la pizza una casera en lugar de una margarita con doble de todo del Pizza Hut y la película un 4K en vez de un VHS que venga de regalo con la pizza.
Lo único que no será igual será la novedad, la ilusión y mi vista
¡Con decir que me había planteado volver a votar!