¿Se meterá debajo de una piedra ante semejante ridículo? No, qué va.
Mañana volverá a vomitar su odio en alguno de los estercoleros que le pagan, regados con fondos públicos, como si no hubiera pasado nada demostrando cuan repugnante y mala persona puede ser un fascista.
En los años setenta del siglo pasado, el pringao de Nixon dimitió por un caso de escuchas ilegales.
Hoy leemos, escuchamos y vemos cada día una barbaridad mayor que la del día anterior, con casos de pederastia, violaciones o asesinatos y no pasa absolutamente nada.
Es curioso que se fije solo en España y no en toda la Unión Europea, Australia, Malasia o incluso varios estados de Estados Unidos que están legislando más o menos lo mismo.
Alguien podría llegar a pensar que, convenientemente, no se respetan las garantías procesales para favorecer ciertas sentencias a ciertos individuos, pero eso sería imposible que pudiera pasar en una democracia plena y con unos cuerpos y fuerzas de seguridad y un poder judicial incorruptibles.
Mañana volverá a vomitar su odio en alguno de los estercoleros que le pagan, regados con fondos públicos, como si no hubiera pasado nada demostrando cuan repugnante y mala persona puede ser un fascista.