Según declaraciones de su hermanastra, EK nunca estuvo embarazada (no existen fotos ni declaraciones) y no se sabe de dónde ha sacado a esos niños que ella exhibe como suyos en las redes.
#5 La olla de agua tibia en la que se estaban solazando sus votantes (y el resto de norteamericanos) se ha puesto de pronto a hervir a más de cien grados. Y ahora no hay quien salga.
#30 Pues depende de dónde la compres. Yo suelo comprar una bolsa de merluza congelada de casi un kilo a 35€. Con una bolsa tengo para aproximadamente seis comidas. Y el salmón, más o menos lo mismo.
#16 Además de que se puede hacer en conserva/escabeche. Probé a comprar una caballa entera durante la pandemia que estaba a un precio muy razonable y llegué a hacer media docena de tarros. El resultado fue espectacular. riquísima!
Pues hace siglos que no compro pescado fresco. El congelado en sus variadas declinaciones te permite comer a precios muy asequibles (merluza, salmón, etc.) y planificarte bien. Yo como pescado una vez por semana. Para proteínas asequibles hay mil combinaciones: tofu, garbanzos, huevos...
#1 Para nada. Se puede vivir con un presupuesto ajustado sin comer mierdas. Se necesita una despensa básica y alimentos, no productos. Se puede vivir sin beber porquerías ni comer "aperitivos" (unas buenas aceitunas son más sanas y baratas que un puñado de patatas fritas). Se puede hornear pan y dulces en casa a un mínimo coste.
Salvando las distancias, me recuerda una metedura de pata XXL del Festival Internacional de Jazz de Montreux (Suiza).
Resulta que en la edición de 2013, si no me equivoco, y debido a la ingente cantidad de asistentes al evento que se extiende a lo largo de dos meses, la organización con vistas a ampliar la variedad de público, decidió publicitar en la prensa del festival, un servicio de guardería para esa edición. La idea era genial en principio: los padres estarían viendo conciertos y los niños estarían cuidados dentro de las instalaciones.
Problema: el becario de turno buscó en Internet una foto de un niño, sencilla, que fuera simpática. Nada del otro jueves. No existía por aquel entonces la IA y se pilló una que le gustó del google imágenes. Sin percatarse que la dicha foto pertenecía a un niño que fue protagonista de la crónica negra francesa al ser asesinado cruel y violentamente unos años atrás. El pobre becario no tenía ni idea de si el niño era real o no y por supuesto nunca se imaginó el trasfondo. Cada año, miles de franceses cruzaban la frontera en verano para poder asistir al festival. Y fueron muchos los que dieron la voz de alarma a la organización. Pero los periódicos con la publicidad ya estaban distribuidos sobradamente y el mal estaba hecho. Incluso la familia del difunto chiquillo se enteró. La dirección del evento no podía sino contactarlos para expresar su disculpas. Pero el mal ya estaba hecho.
Durante mis años de universidad, especialmente los dos últimos, en verano, y para sacar un poco de dinero, estuve de interna en la casa de la playa de dos familias murcianas. En la primera experiencia, fue más o menos normal, dentro de lo que es trabajar doce horas al día, de lunes a sábado. Era a ratos duro físicamente, pero cumplí y ya. En la segunda experiencia, estuve a punto de irme varias veces por el trato recibido. Se trataba de un matrimonio con dos niños pequeños (ella médico y él chatarrero; sí, una mezcla un tanto extraña; el amor es lo que tiene) y contrariamente a lo que se pudiera pensar en un primer momento, él, un tipo basto e inculto, fue el que peor me trataba. No voy a entrar en detalles pero tendría para escribir un libro con las situaciones surrealistas que me tocó vivir aquel verano, en el piso de la playa.
#1 Digno sucesor de su padre (Papuchi) que sirvió también de modelo de hombre con pasta, con amistades poderosas, creyéndose que podían permitirse cualquier cosa por ser quienes era.