Es una película de esas tan locas que no debería funcionar pero de alguna manera lo hace. Sólo hay que ver el cásting de un escocés haciendo de egipcio-español y un francés haciendo de escocés, o las locuras visuales que se le ocurrían a un Russel Mulcahy recién salido de la MTV. Por ejemplo, el primer duelo intercalado con un combate de lucha libre y el oponente del Lambert haciendo más volteretas que en una de acción de Hong Kong.
De pequeño viajábamos a menudo a Zaragoza, a visitar a mis abuelos maternos. Siempre flipaba al ver ese paisaje desolado que me recordaba a las pelis del oeste. Todavía hoy me gustaría perderme un rato por ahí, como dice #1.