El mayor peligro físico en las balsas mineras es técnico, es decir, el riesgo de licuación de los lodos. Un episodio de lluvias extremas incrementa la presión hidrostática sobre los muros de contención. Si esto ocurre, el lodo puede perder su comportamiento sólido y colapsar la estructura repentinamente. El foco principal de la amenaza está en la Cuenca Minera de Riotinto, en las presas de Gossan, Cobre y Aguzadera que almacenan más de 182 millones de metros cúbicos de lodos. Cantidad 30 veces mayor que la rotura de Aznalcollar en 1998.
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etiquetas: balsas mineras , lluvias andalucía , residuos fosfoyeso
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Pues eso es lo único que importa, las periferias están para soportar lo que necesite España que es Madrid.
Eso lo arreglan y reparan las mineras privadas..