Ojalá fuera primer ministro, el título fáctico es "jefe del partido dominante de la oligarquía de partidos estatales". Por ahí también le llaman canciller, bueno. Presidente es menos, es el que preside el Consejo de Ministros, una función concreta de un rato semanal. El narcoimbécil quiere hacer de menos al líder nacional de la ambición con tontunas de pelota de 10 años, puaf, peores truños se ha comido.
Frente a los traidores que gobiernan, la última defensa del ciudadano es la rebeldía, consumir todo NO OMG y que se metan donde les quepan sus engendros.
Si el estado estableciera la capacidad y límites de la campaña de cada partido, podría prohibir los sobornos. Igual que concede licencias para teles, radios y periódicos, les puede establecer obligaciones informativas equitativas para las campañas. También ceder espacios públicos y medios técnicos que utilizarán todos los que se presentasen.
Si están ahí espiando deberían publicar las imágenes para que las use cualquiera. Qué feo eso de "si tienes recursos, espías y si no, te aguantas". O todos o ninguno.
Al becario del tuiter no le han avisado que consulte a alguien las consignas antes de lanzar la propaganda. Además de burdo en origen, se las tendrá que comer sin salsa un día de estos, cuando la psicópata o el falto rindan la pleitesía a China que les ordene el sindicato de comerciantes galácticos.