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El hombre al que nadie quiso enterrar

El hombre al que nadie quiso enterrar

La vida de Laurentino Tejerina Marcos, anarquista leonés, resume un siglo de persecuciones: militante de la CNT, amigo de Durruti, combatiente republicano y muerto en la clandestinidad, la Iglesia se negó a darle sepultura por “hereje”.

| etiquetas: hombre , nadie , enterrar , sociedad
Mejor oveja negra que borrego
La iglesia católica siempre ha estado del lado del poder, no importa el nivel de asquerosidad de ese poder.

Vaya negocio que tienen montado los curas.
Hombre que la iglesia se niegue incluso a dar sepultura a un anarquista no difiere en nada de lo que hizo la iglesia con la buena gente de las cunetas que no lo sería anarquista y está dentro de su modo de colaborar con los asesinos de la falange cuando daban, entre otros muchos, los nombres de los maestros que tenían que ejecutar, se podría decir que incluso salió beneficiado que no profanaran su cadáver como sí hicieron con otros muchos
Fijaos que el exilio y la represión fue con la república. Para los que les gusta idealizar, las banderitas y tal. Los anarquistas nunca han estado bien vistos. Que es eso de renegar del estado hombre.
#8 tu te fijarías del buen proceder del prójimo?

Ellos tampoco.
#8 En la Segunda república hubo también gobiernos de derecha aunque tradicionalmente se asocia a la izquierda, el denominado bienio radical-cedista o bienio negro, de 1933 a 1935.
#8 ¿Se fue al exilio con la república de 1926? ¿Y volvió a España con la monarquía de 1931 tras una amnistía o cómo es?


Luego le encarcelaron en el bienio derechista, que en la II república se votaba y todo, que cosas más raras hacían estos rojos, y por supuesto, Tejerina la defendió en la Guerra Civil.

Los Anarquistas crearon la mayor organización obrera que ha habido en España, la CNT, con más de un millón de afiliados con una población de 26 millones de habitantes, algo bien vistos estarían, para que te hagas una idea VOX no llega ahora ni a 70.000.  media
#8 El artículo dice literalmente: “En 1931, (año de la instauración de la
II Republica) pese a tener la vida resuelta en Francia, regresó a España acogido a la amnistía republicana
.
Te agarras a que en 1933 fue procesado durante una huelga, imagino que entonces padeceríamos el mismo problema que ahora, los señores togados serían los mismos que durante la dictadura de Primo de Rivera, ¿te suenan las similitudes con la situación actual? Así que NO manipules, los males de este hombre NO fueron causados por la Republica, es más, se jugó la vida defendiéndola.
Por un lado, si no era creyente, dudo mucho que sea molesto que la iglesia no lo entierre. Tampoco es muy lógico que alguien se queje de que la iglesia no entierre a un no creyente.

En paralelo, este hombre no era hereje, sino apóstata (el artículo no lo dice, pero hay suficientes indicios). Si ni la iglesia se sabe sus normas...
#4 el problema es cuando el único cementerio de tu pueblo lo gestiona una secta ( que era lo habitual en esos años).
#5 entonces el problema es la ausencia de otras alternativas. No solo de enterrar sino también cremar. ¿Cómo se hacía con los miembros de otras religiones en la época?
#4 no veo la venganza (desde el punto de vista del muerto, aunque para la iglesia sea algo así como "pues ahora te quedas sin santa sepultura", y la respuesta sería "pues vale"
#7 Claro, y la familia ya sea creyente o no, que se joda, no? Pensar con mentalidad de ahora sobre la España de principios del siglo XX pues...
#12 La familia debe aceptar la opinión del fallecido. Igual que si el familiar muerto es religioso y el que queda vivo es el ateo.
Otro tema es la higiene, como dice #6
#15 Debe aceptar en principio, pero luego la familia hace lo que quiere porque el muerto ya no tiene opinión y después de muerto lo que se haga es para los vivos porque el muerto no está presente aunque lo esté su cadáver.
Se respeta la herencia porque afecta al derecho de terceros, pero no hay ninguna autoridad que exista para garantizar la voluntad del muerto fuera del contexto de la herencia. Es la familia quien tiene que decidir cómo lo entierra y dónde y quién se hace cargo de los gastos si el difunto no lo dejó pagado en vida.
#18 La familia lo había enterrado en secreto:

fue enterrado en el mismo escondite que le había salvado la vida. En 1945, su hijo Antonio fue detenido y obligado a desenterrar el cadáver. El secreto había sido revelado bajo tortura. [...] Finalmente fue enterrado en una sacristía en ruinas,

Lo enterraron con conocimiento del hijo, lo desenterraron y lo enterraron sin ceremonia religiosa y fuera del cementerio.
#7 No, uno puede querer que le entierren y no ser creyente. No veo la inconsistencia. La anomalía la tiene la Iglesia y el Ayuntamiento, que obligaban (no sé si lo siguen haciendo) a que tuvieras que ser socio de la secta para que te metieran allí una vez muerto.
#14 del mismo artículo:
Laurentino Tejerina Marcos falleció el 17 de febrero de 1944 y fue enterrado en el mismo escondite que le había salvado la vida. En 1945, su hijo Antonio fue detenido y obligado a desenterrar el cadáver. El secreto había sido revelado bajo tortura.

Cuando los restos llegaron al cementerio, el cura de Onzonilla se negó a darle sepultura en terreno sagrado por considerarlo “hereje”. Finalmente fue enterrado en una sacristía en ruinas, posteriormente incorporada al camposanto.


El problema es que obligaron a desenterrarlo para no darle sepultura cristiana.

El problema sería que lo desenterraron para humillarlo, no que no lo quisieran enterrar.
#7 Crees que la iglesia del momento dejaba que hubiera alternativas a su cementerio? Y a sus iglesias, escuelas y hospitales? Si eso era precisamente una parte importante del problema...
#20 Exactamete, el problema es la falta de alternativas, no que lo enterraran junto al cementerio (que lo enterraron, y lo sacaron de su tumba previa)
#21 Pero la culpa de que no existiera alternativa es de los mismos que negaban el entierro, ni eran un actor independiente. Por eso, tiene sentido que los afectados se quejen de la actitud de la iglesia.
#23 es que el artículo no dice nada de que la familia se quejase. Y si se puede sobreentender queja, es por desenterrarlo, no por estar fuera del cementerio.
#4 El cuerpo se descompone igual sea creyente o no. Los cementerios no están por una cuestión religiosa sino por una cuestión de higiene y salud pública. Así la iglesia asustaba y se vengaba de los que se les ponía en contra. También era un escarmiento público y una forma de que el castigo sirviera de advertencia al resto de la población.
En aquella época, la iglesia prohibía el entierro en el cementerio, y era habitual que fueras a la fosa común.
Era más un castigo para los familiares y servía de ejemplo a quienes se descarriaban de su ideario político.
En mi pueblo hay un camposanto improvisado, fuera del cementerio eclesiástico, sin lápidas, que se conoce como "l'campu los rojos".
Se parece a Manuel, el de La Promesa


O sea, que el personaje lo han caracterizado bien.
Más cabronía hubiese sido enterrarlo en el cementerio de la iglesia.

Enemigos eran.
#25 Un orgullo que la iglesia dijera eso.

menéame