El 4 de octubre, Marimar Martínez, asistente de maestra en una escuela Montessori, conducía por Chicago cuando vio a agentes federales de inmigración patrullando. Había empezado a tocar la bocina para advertir a sus vecinos de su presencia cuando chocó contra un vehículo de la Patrulla Fronteriza. Momentos después, el agente en el vehículo, Charles Exum, disparó varias veces contra el coche de Martínez, impactándola repetidamente. (Más tarde, Exum presumiría ante sus colegas de que había "disparado cinco balas y que ella tenía siete agujeros").
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(Lo que me recuerda a los de Box en España...
Serían no blancos en USA... A ver si ven el absurdo de su ideología... )
me temo que no lo verán
Y #4 la variedad de acentos dentro del propio EEUU es flipante. Cuando vives allí te das cuenta y por eso me sorprende que digas esto.
Otra cosa es que la sociedad esté profundamente segregada y que cada uno sepa el lugar que le toca. Hasta dentro de las comunidades de origen latino hay clases y formas de ser. Mientras los chicanos suelen ser bastante progres la gente cubano-americana es todo lo contrario y mucha gente de origen centroamericano son auténticos integristas cristianos.
Hemos visto que, en las protestas contra ICE, nadie se ha dedicado a sacar armas automáticas y disparar contra el ICE, cosa que si ocurre cuando esas "redadas" van dirigidas a otros grupos de la sociedad.
Una experiencia concreta y puntual tiene eso, que no te tienes porqué encontrar con un MAGA, pero si les hubieras preguntado a esa gente tan amable, dirían que no sois… » ver todo el comentario
El mundo ya nos está mostrando a donde lleva ese camino pero hay demasiada gente ciega de odio.
Legalizamos las detenciones ilegales, los asesinatos y las agresiones a sectores por su religión, raza o procedencia.
Al mismo tiempo nos sacaron de las manos los libros y nos pusieron unos procesadores con pantallas que nos cerraron la visión social y entendemos que el mundo es lo que vemos en HD con 5G.
Estamos peor que en la edad media. Pero nos creemos más avanzados
In her book, Williams observes that
"Societies experiencing atrocities struggle to put a stop to and then meaningfully address them. Perpetrators want to advance their aims to the end and propagate baseless lies to do it. Victims want violence to stop, and they want justice. A small cadre of observers believes in justice and accountability. The rest, especially those who are safe from being targeted, and atrocities’ passive beneficiaries, simply want to move on and wipe the historical slate clean."