#18 Yo no he propuesto nada. He enunciado un hecho; que el trabajador recibe un salario inferior al valor de lo que produce.
Hay gente que va diciendo que los parados viven de los demás, que los que reciben un subsidio se aprovechan.
Solo he aportado la prueba que lo desmiente. Quien se aprovecha son las empresas. Y es cierto, si no se pudieran aprovechar no las crearían y todos los medios de producción serían del Estado.
#2 Si no me equivoco, las herencias no forman parte del acervo matrimonial —a menos que se conviertan en dinero durante el matrimonio y no haya contratos de separación de bienes. Supongo que ella no tiene pensión ninguna. Lo que compraron una vez casados es lo único que el juez puede valorar.
Diría que van a seguir viviendo juntos, la casa quedará a nombre de ella sin que terceros puedan entrometerse cuando él falte.
#1 El éxito electoral de la derecha se basa en esto, en hacer creer a muchos que les irá bien arrimándose al que tiene. Que se desengañen, los frutos de la corrupción la derecha los guarda para sus hijos. A los trabajadores, a la gente de a pie, la derecha va a tratarlos como a los sudamericanos que votaron a Trump.
#3 Bien visto. ¿Es la oferta razonable y digna, adecuada en salario, en consonancia con el coste de vida? Si la empresa no puede pagar salarios que permitan vivir con dignidad que baje la persiana.
#27 Mira que la derechuza suele llenarse la boca con eso de defender la legalidad vigente, que si la ley y el orden, que hay que respetar a la judicatura y sus sentencias y blablablá…
Ahora resulta que decir no a contravenir la legalidad internacional, estar del lado de que se respeten los acuerdos firmados, decir no a la guerra, ahora les parece mal.
La derecha tiene que hacer un poquito de autocrítica.
Ahí, ahí, cuando son más dúctiles las mentes infantiles, hay que procesarlas entonces, hacerlas alucinar con trampantojos imposibles no vaya a ser que en el futuro se decanten por la ciencia y la razón luminosa y hasta aprendan a pensar con criterio.
#3 Las cabezas, que están muy malas. Tanta mitología del honor marcial y el qué dirán y lo macho y poderoso que soy se desvanece ante el final y, una de dos, o se retira el espíritu y se recoge o se lanza el cuerpo en pos de lo que ya no puede tener ni le ha de satisfacer.