#1 A cuento de tu última frase.
Hace unos cuantos años ya, coincidía asiduamente con un afamado economista español muy y mucho liberal que pontificaba en cuanto te descuidabas sobre la necesidad de eliminar las "paguitas".
También por aquella época, pertenecía a un órgano de gobierno de la Comunidad de Madrid (creo recordar) con función puramente estética por el que cobraba una buena pasta por tocarse las narices. Además de la pasta gansa, la pertenencia a ese órgano conllevaba tener coche oficial con chófer.
En un momento dado, la presidenta de la Comunidad de Madrid decidió acabar con ese gasto y la que montó el liberal por quedarse sin coche oficial fue de traca valenciana.
#37 Un hijo le dice a su padre:
- Papá, he de decirte una cosa.
- ¿Que es?
- Pues... que soy gay.
- Bueno, tu eres gay, y yo aparejador. Cosas de la vida misma.
- Papá, tu no eres aparejador, tu eres albañil.
- Y tu tampoco eres gay, eres maricón.
#55 Es que a mi me pasó justo lo contrario. Si no hubiera sido por esas lecturas nunca hubiera leído poesía, o quizás si pero muchísimo mas tarde, y aunque sigue sin gustarme, desde luego me abrió la mente. Y me pasó lo mismo con otras lecturas.
La Celestina, buah, qué pasada.
Asi que le estoy muy agradecido a aquellas lecturas y aquellos profesores que tuve la suerte de tener.
#52 O cuando el cura le presenta a su hijo. O los chanchullos del rey y Primo de Rivera. O la guerra en Marruecos y su corrupción a todos los niveles. O... son tantas y tantas cosas.
#51 Hombre, no debemos plantearnos su obligatoriedad en cuanto a su rechazo por parte de alguno, porque si ese es el argumento, no se podría proponer ninguna lectura en etapa formativa.
Yo lo enfoco desde el punto de vista de hacer entender a los jóvenes actuales como era la vida por entonces y que tengan una referencia para comparar con como viven actualmente.
El primer libro es abrumador en ese sentido y no digo mas para no destriparlo.
Y los demás libros son exactamente como te hicieron sentir, es decir, un retrato impresionante de un período del que no solemos tener buena información.
Me fascinaron los tres tomos.
#1 En el pueblo de mi madre, la hogaza era redonda. por tanto se cortaba un tercio, se quitaba la miga y se rellenaba con aceite y azucar, o con tomate y aceite y sal; y luego se volvía a poner la miga en su sitio.
Se llamaban Pozas.
#59 Tengo conocidos en Hungría y Magyar ha aglutinado el voto de afines y no afines para echar a Orban. Les da igual quien les gobierne mientras no sea Orban. Algo parecido a lo que pasó con Milei en Argentina, o con Macron en Francia.
Luego ya se verá como sale el experimento, pero por ahora lo importante era echarlo.