El documento muestra que el 40% de la población española se identifica como atea, agnóstica o simplemente indiferente ante la religión. El dato aumenta hasta el 57,9% entre jóvenes adultos de 25 a 34 años, y hasta el 60,3% en edades que van desde los 18 hasta los 24 años. “La práctica religiosa se ha reducido considerablemente, acelerada después de la pandemia”, dicen desde la fundación. Solamente el 18, 7% de las personas que han participado en la encuesta, se considera “creyente practicante”.
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Que esperen sentados,mientras no tengamos un gobierno de izquierdas...
Que en la declaración de la renta cada creyente destine entre un 8 y un 10% de su bolsillo a la parroquia de su elección para que se sostenga. A ver cuántos creyentes quedan en España