Cuando un motor eléctrico funciona, su campo magnético cambia cientos de veces por segundo. Dentro del acero, millones de dominios magnéticos se reorientan constantemente para seguir ese ritmo. Cada vez que se mueven, se pierde un poco de energía en forma de calor, la llamada histéresis. En la fase de recocido del acero en atmósfera de hidrógeno las microrrugosidades superficiales de la capa de óxido de aluminio (Al₂O₃) formado, era más amorfa, lisa y con inclusiones mucho más pequeñas, reduciendo la histéresis y la cantidad de energía disipada
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