La nueva compañía no es un monopolio que puedas trocear. Es infraestructura crítica concentrada en alguien que además controla altavoces mediáticos, tiene capital político directo y opera en el limbo regulatorio del espacio. Separar eso tiene mucho más de geopolítica que de telecos o de competencia. ¿Qué gobierno se va a atrever a dar por saco a quien maneja sus comunicaciones militares? Un conglomerado con alcance estratégico que va más allá de lo que las democracias liberales diseñaron como posible para un actor privado.
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Hace tiempo que algunos predicamos en el desierto.
Pero estaba pensando en la gran discusión en verano pasado, aquí en meneame, cuando se prohibieron las redes sociales y algunos se rasgaban las vestiduras. Aún más allá tendríamos que ir.
No puede ser más contradictorio el financiar a quien te amenaza e insiste en perjudicarte, y más cuando la mayoría de ladrones de tiempo son prescindibles, sustituibles y a evitar.