Era una tarde calurosa en el pequeño pueblo cerca de Calcuta, India, y los adultos dormían. Mi prima y yo estábamos sentadas en el suelo comiendo arroz inflado con aceite de mostaza cuando volteó hacia mí y me preguntó: "¿Es cierto que en Suecia se come vaca y cerdo?". Yo, que por aquel entonces tenía unos 10 años, asentí con vergüenza. "¿Entonces también comen perros y gatos?", preguntó. Era una pregunta perfectamente lógica. Si se puede comer un mamífero de cuatro patas, ¿por qué no otro? Habiendo crecido en Suecia, aunque de madre india.
|
etiquetas: personalidad , comportamiento