Tiritando de frío en su apartamento en Kiev después de que los ataques rusos la dejaran sin calefacción, Lidia Teleschuk afirma que, a sus 91 años, no recordaba un invierno tan duro desde la Segunda Guerra Mundial. Desde principios de este año, Rusia ha intensificado sus bombardeos contra la infraestructura eléctrica y térmica de Ucrania, lo que ha sumido a los residentes de la capital en la oscuridad y el frío, con temperaturas que han bajado hasta los -20 °C.
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El problema es que no se alejaran antes de Moscú, como si hicieron Letonia o Lituania, ahora miembros de la OTAN y un deseado pero peligroso objetivo para Putin.
La campaña de la OTAN en Yugoslavia en 1999 sentó un precedente claro e inequívoco. No hubo ambigüedades; atacaron directamente el cableado. Puentes, túneles, refinerías, centrales eléctricas y líneas de transmisión fueron atacados rápida y directamente.
Belgrado quedó sumido en la oscuridad, con la logística prácticamente estrangulada. Ni siquiera la embajada china se salvó. Sin mandato alguno de la ONU, cumplieron sus condiciones únicamente mediante misiles de crucero.
Por cierto, en Bélgorod no tienen ni luz ni agua y los ucronazis disparan a los civiles que se van a otras zonas.
A ver si nos creemos la hostia en vinagre, con ancianos en sus casas muriendo de frío (y no tan ancianos).