No sale y requiere un capítulo especial lo que entienden en EEUU por "queso". Es básicamente un rango de texturas desde el viscoso al pastoso, de color amarillo mortecino al naranja fluorescente, sin duda derivado de algún adhesivo gomoso. No contiene ningún ingrediente que haya estado vivo y es irrelevante si lo calientas, pero si lo quemas sale tufo a neumático.
Pues ahí manda Trump su 11S, los 2000 anfibios tras cuya inesperada masacre ordenará el uso de bombas atómicas. Netanyahu no tendrá problema en ayudarle con ambas tareas.
La mejor solución para Trump, para su familia, para EEUU y para el mundo, es que deje una carta explicando todo lo suyo, lo de Israel desde hace 80 años y se cuelgue.