Barcelona lleva décadas siendo un laboratorio urbano. Ensayo tras ensayo, intervención tras intervención, la ciudad ha convertido el espacio público en un espacio de experimentación donde se prueban —no siempre con salvavidas— nuevas formas de vivir, caminar y convivir. El programa
#SuperillaBarcelona es quizá el ejemplo más ambicioso de esta lógica: una estrategia que, bajo el paraguas de la habitabilidad, la justicia social o la emergencia climática, pretende rehacer la ciudad para hacerla más vivible. Pero entre la promesa y la experiencia c