La libertad de expresión se mide en proximidad ideológica, en afinidad emocional. En si el que habla dice lo que yo pienso o, peor aún, lo que me incomoda. Si coincide conmigo es un ejercicio valiente, necesario y heroico. Si me contradice, es una provocación intolerable o un ataque a la convivencia. No se discute tanto qué se dice como quién lo dice y, sobre todo, desde dónde. Es la era de “los tuyos o los míos”. Mi libertad de expresión es sagrada; la del otro, sospechosa. La mía es crítica; la suya, ruido.
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etiquetas: libertad de expresión , tuyos , míos
Ayer, los de Podemos y simpatizantes, hundían una noticia donde Irene Montero apelaba explícitamente al gran reemplazo, como estrategia de partido...
El sumum de la incoherencia... Defensores de Irene Montero, silenciando a Irene Montero, para proteger a Irene Montero de Irene Montero...
Algún día la coherencia les alcanzará... O no...
«Ojalá teoría del reemplazo, ojalá podamos barrer de fachas y de racistas este país con gente migrante, con gente trabajadora. Claro que yo quiero que haya reemplazo: reemplazo de fachas, reemplazo de racistas, reemplazo de vividores, y que podamos hacerlo con gente trabajadora tengan el color de piel que tengan».
Desinformar está feo.
Ya, pero la gresca da más visitas-iteraciones, polarizas a la peña y parece que es bálsamo para algunos.
No sé puede ser equidistante entre científicos y terraplanistas, ni entre demócratas y dictatoriales.