Un niño de 11 años, vecino del barrio de la Bordeta, en el distrito de Sants-Montjuïc de Barcelona, hace dos meses que no va a clase. No porque no quiera, sino porque no puede. Dos años atrás, sufrió una agresión sexual por parte de un compañero durante unas colonias, según asegura la familia, que no supo nada hasta el pasado mes de febrero, cuando el menor se atrevió, finalmente, a explicarles lo que había pasado.
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la protección al menor está por encima de la cercanía o preferencia del centro del agresor sin que pierda su derecho a educación.
Le da tal paliza que queda ingresado en el hospital durante el resto del curso.
Su hijo puede ir a clase.