Durante 18 años, 28 familias han vivido en pisos propiedad de la Tesorería General de la Seguridad Social (TGSS) en bloques situados en distintos barrios de la capital: Argüelles, Lavapiés, Ventas o Pacífico. Ahora se enfrentan a lo que llaman un “desahucio invisible”, la no renovación de sus contratos y una expulsión silenciosa de lo que fue su hogar en las dos últimas décadas. Pero han decidido que su salida no va a ser silenciosa. Es más, no tienen pensado irse. Las 28 familias se han organizado en el Sindicato de Inquilinas de Madrid
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