Entre barro, astilla y plásticos cientos de casas se levantan desafiando al barranco, a la sombra de los almacenes donde decenas de operarias con redes en el pelo apuran el rato de descanso mientras los imponentes camiones de carga hacen un ruido metálico al pasar transportando cajas. Quienes viven aquí lo hacen sin acceso al tendido eléctrico, ni a agua corriente, ni a recogida de basuras, ni a un suelo que no te hunda cuando llega un temporal. Más de cinco mil personas en toda la provincia se enfrentan a las borrascas “sin techo, sin derech
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Sin duda estos deben de ser los inmigrantes que vienen a vivir de las paguitas y que tanto sobre cargan el sistema
Son buena gente , pero les falta determinación para cerrar el círculo vicioso de los santos inocentes .