El Concierto de Año Nuevo de la Filarmónica de Viena hizo saltar por los aires el protocolo de casi un siglo para servir como punto de inflexión en la historia de la institución. Bajo la batuta de Yannick Nézet-Séguin, el espectáculo que se remonta a 1939 y que una vez sirvió de escenario para la propaganda nazi ha hecho una reivindicación de la visibilidad queer y del trabajo de las mujeres compositoras. Supone una novedad en un espacio que nunca ve alterada su tradición y que acostumbra a representar el ámbito más purista de la música clásica
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No sé de dónde te has sacado lo de la composición del público, pero no es cierto. Y además, este año ha formado parte del repertorio un vals de Florence Price, compositora afroamericana de primera mitad del siglo XX.