Llevo tiempo viendo anuncios del canal de YouTube Con Máxima Discreción aparecer en Menéame. Un canal dedicado a defender la legalización de la prostitución y a combatir el abolicionismo.
Quiero dejar claro desde el principio dónde me sitúo: soy abolicionista. Creo que la prostitución es una forma contemporánea de esclavismo. Que no existe la prostitución libremente elegida cuando hay pobreza, vulnerabilidad y desigualdad estructural de por medio. Que defender la legalización de la prostitución no es una posición progresista ni de izquierdas, por mucho que se vista con el lenguaje de la libertad individual. Es defender que el cuerpo de las mujeres puede comprarse. Y eso no es libertad. Es mercado.
Dicho esto, lo que me resulta especialmente difícil de aceptar es quién hay detrás de ese canal.
Alfredo Urdaci fue director de los servicios informativos de TVE entre 2000 y 2004, durante el gobierno de José María Aznar. Un período que quedó marcado en la memoria colectiva por la manipulación informativa en torno a los atentados del 11 de marzo de 2004, cuando desde los telediarios de TVE se insistió durante horas en atribuir la autoría a ETA, contradiciendo las evidencias que ya apuntaban a Al Qaeda. Urdaci fue el máximo responsable editorial de esa cobertura. Fue despedido y tardó veinte años en ser readmitido por sentencia judicial.
Qué cosas con los tribunales de justicia en este país.
Ahora, ese mismo periodista financia y protagoniza un canal de YouTube que aparece como publicidad en Menéame. Una comunidad que nació precisamente como reacción a la manipulación mediática y al control de la información.
La ironía es difícil de ignorar.
Me pregunto si Menéame debería tener algún criterio sobre quién se publicita en su plataforma. Y si sus usuarios deberían saber quién hay detrás de los anuncios que ven.
Porque la credibilidad de una fuente importa. Siempre. Y si Menéame quiere ser creíble...debería de tener criterio a la hora de aceptar, o no a alguno de sus anunciantes.
Sonnet 4.6
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