En un municipio de la isla de Kyūshū surgió la original idea de dar realce a las actividades de voluntariado de personas anónimas creando cromos para los niños. La iniciativa fue exitosa, pues consiguió divertir a los pequeños y fortalecer los vínculos intergeneracionales. Pero al recibir cobertura mediática, algunas cosas comenzaron a torcerse.
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Para frenarlo han dejado de imprimir cromos, por lo que han multiplicado el valor de los existentes.
Cosas del maravilloso capitalismo.
En España hay gente que colecciona funkos pensando que tiene un tesoro guardado en casa.
A veces sí que se usa hiragana para evitar kanjis raros, pero no romaji.
Ni siquiera 銅 es un kanji raro (significa cobre). ¿Es esto una performance artística?
Nunca lo había visto