El problema de la vivienda no es que esté enquistado. Es solo uno más de los síntomas de las distintas enfermedades crónicas que propaga el capitalismo. Así, cada medida que se propone es como intentar curar a un decapitado con una tirita. Libradas distintas batallas de distracción para renombrar la pobreza y tenernos entretenidos con noticias sobre "personas vulnerables sin alternativa habitacional", escudos sociales temporales y otros parches para el postureo político, la realidad, cada vez más retorcida, sigue campando a sus anchas.
|
etiquetas: vivienda , especulación , españa
Las crisis capitalistas son por sobreproducción, las socialistas por escasez. Esta, es por escasez.