Algunos decoradores hicieron autorretratos en manuscritos, lo que demuestra que la práctica es anterior a la imprenta, aunque sin el uso de una cámara. Lo hacían para identificarse como creadores de una miniatura o una inicial historiada, o incluso para exhibir sus logros como empresarios, como parece hacer el ilustrador comercial de principios del siglo XVI, Nicolaus Bertschy. Otros ejemplos medievales de selfies son los de Mateo de París, el monje del siglo XIII de St Albans, pintados en el margen inferior de su Historia Anglorum
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Haec sunt omnia quae tandem habeo
Hoc est quod didici
Nec opus est flere
Votum feci ut ex hoc tempore mihi ipsa optima amica sim
Baionia Knowlesia (cantatrix)