En la entrada del Colegio 124 —no muy distinta a los accesos de un parking— reina el silencio. No hay carreras por el recibidor ni risas infantiles, ni siquiera un bedel para recibir a los alumnos. Para encontrar a los primeros niños hay que bajar tres pisos por unas escaleras, algo más de medio centenar de peldaños. Y es ahí, a 10 metros bajo tierra, donde la vida reverdece de nuevo. Enjambres de niños corretean por los pasillos o esperan turno en la cantina. Hay flores pintadas en las paredes y un militar que hace guardia a la entrada.
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Pero, pero, pero... ¡a mi los Zazis de MNM me han dicho que Rusia está invadiendo Ucrania para proteger a los rusoparlantes de los bombardeos ucranianos! ¿Estarán mintiendo los Zazis de MNM?