Hablaba, hace unos días, sobre las desventuras del vicepresidente J.D. Vance, desde su intento de campaña electoral en Hungría a su torpe negociación con Irán. A esto se le suma ahora su intento de dar lecciones al Papa de Roma sobre teología católica, con resultados predecibles. No sorprenderá a nadie que los sondeos le den como uno de los políticos más detestados del país, siguiendo la estela de su jefe.
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La posibilidad existe. Más jodido era lo de Ford y llegó a presidente sin presentarse siquiera a las elecciones.
Eso convertiría a Vance en presidente y dependiendo del momento en que el zanahorio pase a reunirse con Cthulhu se podría llegar a presentar hasta dos veces más a las elecciones.
Vance, ahora mismo.