La única solución inmediata a esta crisis en espiral, según analistas de mercado, es una operación de escolta de la Marina de EE.UU., algo que Trump prometió la semana pasada. Asumir la misión de escolta requeriría poner en peligro a los navíos de guerra con el fin de proteger a los petroleros, sin ninguna ventaja estratégica evidente para la guerra. La inteligencia sugiere que Irán está jugando un juego psicológico. Es improbable que ataque a los buques que entran en el Golfo; en cambio, se espera que lo haga al salir, cuando estén cargados.
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No esperaría menos de los turboneoliberales