La tasa de emancipación se encuentra en mínimos históricos en la franja de 25 a 34 años, una edad en la que tradicionalmente se espera disponer de un hogar propio y no depender del apoyo familiar para llegar a fin de mes. La suma de la precariedad laboral y el alza de la inflación ha tenido como consecuencia una pérdida de poder adquisitivo que ha lastrado especialmente la economía de los jóvenes en la última década. A la par que las nuevas generaciones se encuentran con unos sueldos que ofrecen.
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Eso les pasa por no hacer más Burpees.
No son hombres hechos a si mismos como los Cayetanos.
Y la pensión la están retrasando