Un tal Kamal Ahbar, islamista detenido en la Operación Sello II, ha llegado en zapatillas y ha contado una historia tremebunda que, de ser cierta, constituiría toda una revelación sobre el 11-M. Como si quiera dar la razón al ex presidente Aznar, Ahbar ha declarado que los cerebros de los atentados no estaban, en efecto, en ningún desierto lejano, ni siquiera en Irak, donde, según afirma, les parece muy mal que se pongan bombas en Europa. Los ideólogos de la masacre estaban en Valencia y en Madrid y hasta ha dado sus nombres.
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