Hubo un tiempo en que los jesuitas españoles enviaban a Bolivia a sacerdotes problemáticos como quien arroja basura lejos de casa. Bolivia funcionaba como vertedero eclesiástico: curas acusados que no desaparecían, sino que eran reubicados en parroquias pobres e indígenas. Décadas después, cuando esas víctimas empezaron a hablar, descubrieron algo tan obsceno como los abusos: que su dolor apenas existía para la institución que decía querer escucharlo. Ese patrón no ha desaparecido.
|
etiquetas: racismo , iglesia , bolivia , abuso , cura , religión
Más bien como quien facilita a un compañero una vía para escapar de la justicia.
eran reubicados en parroquias pobres e indígenas
Pero no por ser pobres e indígenas sino por estar en lugares alejados donde no habrá ni policía siquiera, para que cuando vuelvan a las andadas no haga falta estarlos reubicando de nuevo.
Ese patrón no ha desaparecido
¿Para qué cambiarlo si funciona bien?