Las redes no sólo muestran viajes: los deciden. El destino ya no se elige por interés histórico, social o político, sino por su potencial fotográfico, por su rendimiento simbólico, por su capacidad de producir reconocimiento social. El turismo ya no se planifica: se scrollea. El resultado es conocido: masificación extrema. Ciudades como Barcelona, París o Roma se saturan no por su valor cultural, sino por su viralidad.
|
etiquetas: viajar , turismo
Lo inmensamente habitual es viajar a un sitio que conoces porque has aprendido de él, a decenas, centenas o miles de kilómetros de distancia.