Le pareció extraño que su esposo la llamara por teléfono unos minutos después de haber salido de la casa rumbo al trabajo. Mientras la línea telefónica permanecía abierta, escuchó que la policía migratoria lo estaba arrestando. En ese momento entendió que su vida cambiaría para siempre. Pero lo que no imaginó es que terminaría viviendo en México con su esposo y sus dos hijas pequeñas. "No hay nada más importante que estar juntos", dice la estadounidense Janie Hughes, que no habla español, a pesar de lo difícil que es comenzar desde cero.
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