La justicia les acusa de haber golpeado y pateado a manifestantes que habían entrado en un Burger King cerca de la Place de l'Etoile para buscar refugio, sin previo aviso y sin darles tiempo a evacuar el lugar, aunque no opusieron ninguna resistencia. "El desorden nunca suspende la ley, la ley no es un lujo reservado a los días tranquilos, la ley es precisamente lo que debe sostenerse cuando todo cambia", afirmó la fiscal Manon Dubarry, subrayando que este caso encarnaba "el momento preciso en el que el uso de la fuerza dejó de ser necesario y
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