Antes, después de pedirle al turista ebrio que se marchara del interior de la Seo y recibir varios insultos, el primero la emprendió a golpes con el sacristán al que ayudaron varios feligreses para protegerle e inmovilizar al turista «borracho», según describe. «Controlamos la situación y continuamos con la paz y respeto a la celebración dándole al Señor todo su protagonismo».
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