Totémico, como el acueducto o el alcázar. El reclamo gastronómico por antonomasia de la capital segoviana suena a crepitantes hornos de leña, a barro castellano centenario y a pieles crocantes, que protegen delicados y tiernos interiores, para vanagloria de locales y turistas en torno al cochinillo asado, la bandera culinaria de Segovia.
|
etiquetas: cochinillo , restaurantes , segovia
Nos lo enseñó mediados los noventa a mi novia y a mi un ciego que nos abordó mientras leíamos la carta de Casa Cándido en la vidriera, llegó y nos dijo "¿Buscáis dónde comer? Os voy a llevar a un sitio menos caro que este, que en la vida no teníamos que ser engañadores"
Lo que seguro les sobra a todos es la costumbre de cortar el cochinillo con el plato, que si que ya sabemos que esta tierno pero es innecesario y solo se hace por el turisteo.