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Las religiones y la muerte; esas aves carroñeras

No le voy a contar ningún secreto; todos nos vamos a morir. Mis seres queridos, los suyos, mis perros, su gato si lo hubiere, usted y yo. Tarde o temprano, esperemos que tarde, a todos nos da por morirnos. No es que sea algo divertido, además es algo muy caro, al menos en Madrid, gracias a la maldita tradición de guardar todos los cuerpos pútridos de nuestros seres queridos en cajas de madera en un parque público. Solo nos queda un consuelo. Saber que, llegado el día que la fría mano de la muerte, esa puta, nos toque para jodernos bien jodidos.

| etiquetas: religión , muerte , temor
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El argumento más usual de las sotanas es que su misión es ofrecer consuelo al que sufre, pero yo quisiera saber ¿Qué consuelo supone que un desconocido repita cansinamente unas frases, siempre las mismas, con el mismo tono aburrido y monocorde, como si estuviera poniendo tornillos en una cadena de montaje? Porque, salvo muy raras excepciones, la "consoladora" misa de difuntos parece un impreso burocrático con una línea de puntos al pie y una anotación que rezara "ponga aquí el nombre de su fallecido"

Al menos las plañideras tradicionales se lo curraban, lloraban, gritaban, se desgarraban las ropas... los curas se limitan a murmurar unas frases sin ganas y poner el cazo, esta vez con mucha gana.
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menéame