Andrés Rexach no es ningún santo. En su cuerpo hay todavía marcas de su paso por prisión y él mismo cuenta, sin ambages, que robó «porque no tenía un duro y tenía que mantener a mi familia». Desde hace una semana un juez le ha colocado una pulsera de maltratador, después de que su esposa le acusara por amenazas y agresiones.
|
etiquetas: juez , maltratador , pulsera