Si yo fuera una María Guardiola, entre la espada y la pared con los chantajes retrógrados de VOX y las exigencias inmorales de la dirección del PP, simplemente abandonaría el partido o directamente la política. Y no lo digo para darle ideas a María Guardila, lo digo porque es lo que yo haría. Hace falta ser valientes para sacar a la extrema derecha del tablero de juego, o al menos elegir bien cada movimiento para ello.