El viceministro israelí de Defensa, Efraim Sneh, ha reconocido que fue un "error" el empleo de bombas de racimo en el conflicto contra la milicia de Hizbulá en el Líbano, el pasado verano. Sneh es el primer miembro del Gobierno israelí en reconocer el uso de este tipo de bombas, que al caer se fragmentan hasta en 650 pequeños explosivos, muchos de los cuales, al no explotar en el momento, acaban convirtiéndose en minas antipersonales, prohibidas internacionalmente. Parece ser que lo del resto de bombas le parece bien :-(
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