Aunque les llamemos influencers, esos personajes de internet que descollan y copan las plataformas son en realidad un juguete en manos de su audiencia. En el discurso sobre internet se empieza a hablar de audience capture. Yo prefiero llamarlo el influenciador influenciado, el fenómeno contraintuitivo que resulta ser una de las fuerzas más poderosas (y menos comprendidas) de esta era digital.
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Antes era un "beneficio" limitado a futbolistas, mujeres que se acostaban con toreros y luego iban a la tele a contar intimidades o presentadoras de la tele que cazaban a alguien influyente.
Ahora cualquiera puede ir de ese rollo al punto de buscar esa fama haciendo lo que sea. Si lo que vende ya es el extremismo y la chabacanería irán por ahí.
Todo eso construido por las propias plataformas tecnológicas para generar ingresos engrasadas por una cantidad de mataos con síndrome de inferioridad y traumas infantiles no superados.
Esto seria si el algoritmo se conociese y la plataforma fuesen transparente. Pero no lo es. Desde la sede de youtube/google pueden decidir, "aumenta los comentarios y la visivilidad de los videos que promueven caracteristicas fascistas un 5%", y transforman el ecosistema simulando que ha sido la audiencia y no ellos.
Ale ya me voy