Ya que no mueven un dedo por los parados españoles, lo hacen para luchar por los derechos de los pueblos iberoamericanos. Representantes de UGT se han desplazado hasta Honduras para participar en una movilización en la que solicitaban que vuelva Zelaya. Nadie duda de la rectitud de su demanda. El problema es que en España hay cuatro millones de desempleados esperando un gesto, como mínimo, por parte de las centrales sindicales.
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