Sudán se desangra porque hay actores que han encontrado en su destrucción una oportunidad económica y geopolítica. La RSF no existiría sin la financiación de Emiratos Árabes Unidos, que durante años ha comprado oro sudanés (extraído ilegalmente de áreas controladas por la milicia) y ha permitido que entre en mercados globales disfrazado de exportación legítima. El oro es el pulmón económico del conflicto: financia armas, milicias y redes transnacionales.
|
etiquetas: sudán , darfur