La Fiscalía solicita 18 años de prisión para dos jóvenes acusados de provocar siete incendios en julio de 1998 en las comarcas barcelonesas del Bages y el Berguedà, que arrasaron 26.500 hectáreas forestales y de cultivo, para presuntamente vengarse de su jefe, que les había despedido de la serrería donde trabajaban, y del propietario de un restaurante que les había denunciado por causar daños en su local.
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