No quieren utilizar la palabra alarmismo, pero tampoco se les ocurre otra forma de denominarlo. Solo en los cuatro primeros meses de este año, 492 familias consideradas socialmente normales han tenido que llamar a las puertas de Cáritas para pedir ayuda con la que pagar la luz, el agua, el alquiler, la hipoteca o simplemente alimentos y ropa. Por normales se entiende gente de un perfil medio, que ha trabajado a lo largo de su vida, que se ha comprado su piso, pero que ahora con la crisis ha quedado en paro (o sin él)
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