Con la presencia militar estadounidense, Europa no gana seguridad; pierde autonomía y se convierte en carne de cañón para intereses ajenos. Las decisiones estratégicas se toman en Washington, no en Bruselas, Berlín o París. La OTAN funciona como un instrumento de política exterior estadounidense, no como una alianza de iguales. Esta red no se limita a “defensa colectiva” bajo el paraguas de la OTAN; muchas bases sirven explícitamente para proyectar poder estadounidense hacia Oriente Medio, África y el Ártico. En un conflicto de alta intensidad
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