Se trata de un Holden Commodore que no es muy espectacular de por sí, pero que lleva una larga lista de equipamiento digna del Coche Fantástico: retransmisión de vídeo en directo a la central, reconocimiento de voz, reconocimiento automático de matrículas y posibilidad de disparar un dardo con un GPS a la parte trasera de otro coche y poder así perseguirlo.
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