En Alcossebre, Castellón, decidió derribar su propio chalet de vacaciones para expulsar a un okupa que vivía allí con total comodidad: tenía alarma, internet, varias teles de plasma y hasta un chill out. El propietario, que compró en 2019 y que fue posponiendo la reforma, descubrió la ocupación al recibir facturas de agua desorbitadas. Intentó negociar y al no dar resultado aprovechó una ausencia del okupa para actuar con ayuda de albañiles. La escena fue tan surrealista que hasta la Policía fue alertada por el mismo okupa, al saltar la alarma.
|
etiquetas: alcossebre , chalet , okupa , derribo