Comer hamburguesas y chuletones puede ser perjudicial para el medio ambiente. Una persona con una dieta rica en carne contamina cuatro veces más que un vegetariano y algo más del doble que el aficionado a la dieta mediterránea. Sin valorar la influencia en el paladar, el estudio Una dieta para salvar el mundo pretende explicar cómo influyen en el cambio climático algunos de los estilos de alimentación más conocidos. El objetivo final es ofrecer una visión sobre el coste ambiental y económico que implica el consumo de carne.
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